Cancún. – Con un Niño de Atocha y una Virgen de Guadalupe de casi dos metros en la espalda, llegó este lunes al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, localizado en la Supermanzana 63 de Cacún, Heider Aurelio Ku, tras un viaje de 21 días en bicicleta desde Plateros, Zacatecas.
En entrevista, contó que este año cumplió una década de realizar esta peregrinación de manera ininterrumpida, a pesar de la pandemia.
“Empecé con recorridos más tradicionales, Halachó, Yucatán-Cancún y poco a poco me fui poniendo metas más difíciles, el año pasado fue Tabasco-Cancún y este año fue Plateros, Zacatecas-Cancún”, contó.

El guadalupano también platicó que el origen de este viaje anual fue en promesa a la Morenita del Tepeyac, tras un milagro recibido.
“Mi hija estaba enferma, no le buscábamos solución, y pues vine a pedir y se me cumplió, ya tiene 12 años mi hija… los doctores decían que estaba bien, supuestamente era como una gripe que no le buscaban solución, terminó en incubadora a los dos años”, compartió.
Don Heider añadió que este viaje lo hizo junto a un compañero que lo apoyó en el camino, enfrentando desveladas, fríos y lluvias.

“Lo más difícil es extrañar a la familia, llega donde tu mente te dice que sí puedes, tú sabes que sí puedes, pero te hace falta la familia”, apuntó.
Por último, exhortó a los fieles católicos a renovar su fe en la Virgen de Guadalupe y promover su tradicional festejo cada año.
“La fe mueve montañas, estamos perdiendo esa tradición y podemos echarle más ganas, somos más los buenos que los malos”, finalizó.
GRAN CONCURRENCIA
Durante la jornada de este lunes, desde las 7:00 de la mañana continuó la afluencia de fieles católicos que inició durante la noche del domingo en el recinto mariano y sus inmediaciones.
Al exterior, se vendieron en grande alimento, atuendos para los Juan Dieguitos, flores y veladoras, como no se veía desde el surgimiento del Covid-19 y sus restricciones.

Muchos de los asistentes que llegaron para venerar a la Virgen de Guadalupe llegaron desde estados vecinos de Yucatán y Campeche.
A la abundancia de feligreses, se sumaba la mezcla de diversas músicas y plegarias, pues en todos rincones habían personas con serenatas para la virgen, rezando sus oraciones, o hasta bailando con ritmos precolombinos.
En tanto, la Dirección de Tránsito participó con un operativo vial para el cierre de las calles aledañas, como medida de seguridad ante la gran asistencia registrada.



